miércoles, 11 de julio de 2012

Relato 5º La muerte

Desde pequeño le he tenido cierto, temor, a las jeringuillas. Un día, pedí cita al médico para que me hiciera un lavado de oído. Que tonto fuí, no debí haberlo dejado... lo vi venir y lo dejé...

El día de la cita, llegué a la consulta. Entré y me dijeron que me sentase en un banco que había y me dijo el médico que sujetase un recipiente de metal contra mi cuello debajo de la oreja. Fue y recogió algo, un objeto de metal con forma de jeringuilla. Una jeringuilla enorme!!
Tenía agua dentro la condenada, así que me puso la jeringuilla en la oreja y me echó el agua que salía a presión y me limpió el oído. Con el otro hizo lo mismo, y como estaba mareado con el primero, el segundo fue ya un remate.
Me senté en un sillón que había allí pero de pronto todo se volvió oscuro. Volvió la luz y vi una figura negra que se acercaba a mí. Llevaba una túnica negra y una capucha que le hacía una sombra sobre la cara, por lo que solo se le veía oscuridad en ella. Tenía el brazo extendido y la mano abierta como si quiesiera cogerme. Yo estaba muy asustado así que cerré el puño e intenté pegarle. De repente desperté y el médico estaba delante mía intentando cogerme del suelo. Casi le doy un puñetazo al médico, casi.



Fue extraño, no se que era lo que vi. No digo que sea la muerte, pero se parecía bastante. Le faltaba la guadaña. En fin, no la he vuelto a ver, y si vuelvo a verla le daré.
Tal vez fuera real, aunque me decanto más por una especie de alucinación por el desmayo. No sé.

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